Ictericia (piel amarilla)
Definición
Es una coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas o los ojos. El pigmento amarillo proviene de la bilirrubina, un subproducto de los glóbulos rojos viejos. La ictericia también es un síntoma de otros trastornos.
Este artículo es acerca de la ictericia en niños y adultos.
Ver también: ictericia del recién nacido para información respecto a los bebés.
Nombres alternativos
Ojos y piel amarillos; Piel amarillenta; Ojos ictéricos; Ictericia; Ojos amarillos
Consideraciones generales
Si alguna vez ha tenido un hematoma, puede haber notado que la piel pasa por una serie de cambios de color a medida que cicatriza. Cuando usted vio el color amarillo en el hematoma, estaba viendo la bilirrubina.
Normalmente, alrededor del 1% de nuestros glóbulos rojos salen de circulación cada día, para ser reemplazados por glóbulos rojos frescos. El hígado se encarga de los glóbulos viejos. La bilirrubina queda después de que los glóbulos son desechados y sale del cuerpo en las heces.
Cuando se acumula demasiada bilirrubina (pigmento amarillo) en el cuerpo, se puede presentar ictericia.
La ictericia puede ser causada por:
- Demasiados glóbulos rojos que están saliendo de circulación para ser procesados por el hígado.
- El hígado sobrecargado o dañado
- La bilirrubina del hígado es incapaz de movilizarse a través de las vías biliares hasta los intestinos.
La piel puede adquirir una tonalidad de amarillo a anaranjado si se consume demasiado betacaroteno, el pigmento naranja en las zanahorias. En esta afección, la esclerótica permanece blanca. Las personas con ictericia verdadera a menudo tienen una coloración amarillenta en los ojos. Esta afección se denomina hipercarotenemia o simplemente carotenemia.
Causas comunes
Las causas observadas sólo en los niños pueden ser:
- Atresia biliar
- Trastornos congénitos que causan problemas para el procesamiento de la bilirrubina (síndrome de Gilbert, síndrome de Dubin-Johnson, síndrome de Rotor o el síndrome de Crigler-Najjar)
Las causas en adultos pueden ser:
- Hepatopatía alcohólica (cirrosis alcohólica)
- Hepatitis autoinmunitaria
- Obstrucción o estrechamiento de las vías biliares provocada por infección, tumores o cálculos
- Cáncer del páncreas
- Trastornos congénitos que causan problemas para el procesamiento de la bilirrubina (síndrome de Gilbert, síndrome de Dubin-Johnson, síndrome de Rotor o síndromes de Crigler Najjar)
- Colestasis inducida por medicamentos
- Hepatitis inducida por medicamentos
- Anemia hemolítica (cuando el cuerpo está destruyendo demasiadas células sanguíneas)
- Ictericia hepatocelular isquémica (ictericia ocasionada por la insuficiencia de oxígeno o de sangre al hígado)
- Ictericia del embarazo (la bilis se puede acumular en la vesícula biliar, debido a la presión abdominal durante el embarazo)
- Malaria
- Cirrosis biliar primaria
- Hepatitis viral (hepatitis A, hepatitis B, hepatitis C, hepatitis D y hepatitis E)
Ver también: ictericia del recién nacido para información respecto a los bebés.
Cuidados en el hogar
Antes de que se pueda administrar el tratamiento, se debe determinar la causa de la ictericia. Siga la terapia prescrita para tratar la causa subyacente.
Se debe llamar al médico si
Todas las ictericias en un niño o un adulto deben ser sometidas a una evaluación médica. Consulte siempre con el médico si se presenta esta afección.Lo que se puede esperar en el consultorio médico
El médico llevará a cabo un examen físico y, para ayudar a diagnosticar la causa de la ictericia, hará preguntas de la historia clínica, tales como:
- ¿Está la parte interna de la boca (membranas mucosas) amarilla?
- ¿Están los ojos amarillos?
- ¿Cuándo comenzó la ictericia?
- ¿La ictericia se ha presentado en repetidas veces?
- ¿Qué otros síntomas se presentan?
Se pueden realizar los siguientes exámenes de diagnóstico:
- Bilirrubina en el suero sanguíneo
- Conteo sanguíneo completo
- Biopsia del hígado
- Pruebas de la función hepática y el colesterol
- Tiempo de protrombina
- Ecografía abdominal
- Urobilinógeno en las heces y en la orina
Referencias
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This article uses information by permission from Alan Greene, M.D., © Greene Ink, Inc.
Versión en inglés revisada por: Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.





