Dieta para la enfermedad hepática

Definición

Una persona con  enfermedad hepática tiene que consumir una dieta especial, la cual protege al hígado del trabajo duro y lo ayuda a funcionar lo mejor posible.

Funciones

Las proteínas normalmente ayudan a la restauración del tejido y a la prevención de la acumulación de grasa y daño a las células hepáticas.

En personas con daños hepáticos severos, las proteínas no son procesadas apropiadamente y los productos residuales se pueden acumular y afectar el cerebro. Restringir la cantidad de proteína en la dieta puede reducir la posibilidad de que se acumulen productos de desecho tóxicos.

El cuerpo almacena carbohidratos en la forma de glucógeno. El aumento de los carbohidratos en la dieta ayudar a preservar las reservas de glucógeno. Las personas con enfermedad hepática posiblemente necesiten incrementar su ingesta de carbohidratos en proporción a la proteína.

Un conteo sanguíneo bajo, los problemas de nervios y las deficiencias nutricionales que ocurren con la enfermedad hepática se pueden tratar con fármacos y suplementos vitamínicos.

La sal en la alimentación puede empeorar la acumulación de líquidos y la hinchazón en el hígado, debido a que lleva a que el cuerpo retenga agua. La mayoría de las personas con enfermedad hepática deben restringir la cantidad de sodio en la alimentación.

Fuentes alimenticias

El hígado interviene en el metabolismo (conversión de los alimentos en energía) de todos los alimentos.

El hecho de cambiar la dieta incrementando o disminuyendo las proteínas, los carbohidratos, las grasas y las vitaminas pueden afectar posteriormente el funcionamiento del hígado enfermo, especialmente su producción de proteínas y vitaminas.

Efectos secundarios

Debido a que la enfermedad hepática puede afectar la absorción de alimentos y la producción de proteínas y vitaminas, su dieta puede influenciar su peso, apetito y las cantidades de vitaminas en su cuerpo. No limite demasiado la proteína, debido a que puede causar deficiencias de ciertos aminoácidos.

Recomendaciones

Las recomendaciones dietéticas pueden variar ligeramente, dependiendo de qué tan bien esté funcionando su hígado. Es muy importante estar bajo el cuidado de un médico, dado que la desnutrición puede conducir a problemas graves.

En general, las recomendaciones para pacientes con enfermedad hepática severa pueden abarcar:

  • Consumo alto de alimentos con carbohidratos, los cuales deben ser la mayor fuente de calorías en esta dieta.
  • Ingesta moderada de grasas, como lo indique el médico. El incremento recomendado de grasas y carbohidratos ayuda a preservar las proteínas en el organismo y prevenir su descomposición.
  • Consumo aproximado de 1 gramo de proteína por kilogramo de peso corporal. Esto significa que un hombre de 70 kilogramos (154 libras) debe comer 70 gramos de proteína por día. Esto no incluye la proteína proveniente de alimentos con almidones y verduras. Una persona con daño hepático grave posiblemente deba consumir menos proteína de aquélla e incluso puede estar limitada a pequeñas cantidades de suplementos nutricionales especiales. Sin embargo, evite reducir demasiado la proteína porque puede llevar a desnutrición.
  • Suplementos vitamínicos, en especial vitaminas del complejo B.
  • Reducir la cantidad de sal que consume (normalmente menos de 1,500 miligramos por día) si usted está reteniendo líquidos.

MUESTRA DE MENÚ

  • Desayuno
    • 1 naranja
    • avena cocida, con leche y azúcar
    • 1 tostada de pan integral
    • mermelada de fresa
    • café o té
  • Almuerzo
    • 110 g (4 onzas) de carne magra de pescado, aves o carnes rojas cocidos
    • un producto con almidón (como las papas)
    • una verdura cocida
    • ensalada
    • 2 tajadas de pan integral
    • 1 cucharada grande de gelatina
    • fruta fresca
    • leche
  • Refrigerio de la tarde
    • leche con galletas integrales
  • Cena
    • 110 g (4 onzas) de carne cocida de pescado, ave o res
    • un producto con almidón (como las papas)
    • una verdura cocida
    • ensalada
    • 2 panecillos integrales
    • fruta fresca o postre
    • 235 ml (8 onzas) de leche
  • Refrigerio de la noche
    • un vaso de leche o un pedazo de fruta

Por lo regular, no hay precauciones contra alimentos específicos.

Si tiene inquietudes con respecto a la dieta o los síntomas, consulte con el médico.

Referencias

DeLegge MH. Nutrition in gastrointestinal diseases. In: Feldman M, Friedman LS, Brandt LJ, eds. Sleisenger & Fordtran's Gastrointestinal and Liver Disease. 8th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2006: chap 16.


Actualizado: 1/24/2012
Versión en inglés revisada por: A.D.A.M. Editorial Team: David Zieve, MD, MHA, and David R. Eltz. Previously reviewed by Alison Evert, MS, RD, CDE, Nutritionist, University of Washington Medical Center Diabetes Care Center, Seattle, Washington; and George F. Longstreth, MD, Department of Gastroenterology, Kaiser Permanente Medical Care Program, San Diego, California (5/16/2011).
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.
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